martes, 7 de abril de 2020

Papeles para Trilce. I




Hola, Trilce, Tril: 

Qué cosas decir si nunca fui de hablar mucho. Ando equivocado y escribiendo una novela que no acaba. Tengo los dedos cansados de martillear el teclado con miedo a la verdad que siempre dice eh mira, esto, mal, y aquello, pf, ni te cuento, qué dijiste y a santo de qué. Cuánto he cambiado para que las luces no me hagan daño. Me alejé de las ciudades en las que nunca había estado, sólo contigo, Trilce, dónde estarás ahora, dónde, ahora que no finjo ser fuerte.
Tengo el orgullo pero es más una sombra y aquí siempre está como nublado. Eso sí, vaya paisaje, bonita, no te imaginas la cantidad de gaviotas y el banco de peces cerca del acantilado. Algo lindo.
Toco la guitarra y sigo cantando bajito para que no se escuchen los temas que elijo. Hay cosas que cambian poco, no te lo negaré. Seguro que tú tampoco has cambiado ciertas cosas, manías de locos y por eso manías y locos todos. Sigo poniendo diminutivos, lo siento, sé que te gusta tu nombre completo, pero rebajo las cosas para ponerlas al mismo nivel noúmenico. Por cierto, me sigue gustando Kant, vaya genio; aunque sigo sin acabarme la Crítica, ni una ni otra, son insoportables.
Acabo de reprimir una frase, un acontecimiento que te apenaría, y por eso mejor la nostalgia. Una muerte, tal cuál, sin misticismos, quizá algún día te pueda explicar... con detalles y eso.
El contacto se me hace insoportable, Tril, Trilce. No puedo permanecer así, en una corrección constante de frases que al final no tienen sentido. Ya sabes, eso del conde aquel y la lengua como podrida. Este recurso creo que no lo conoces en mí, pero lo uso mucho. Noto que es la única verdad y que esto es paja, abono, poco más. Es una especie de fe para entenderme y ser liviano, esperanzador desde luego, je. 
Ha pasado un rato y la carta no respira. Me ha recordado al instituto, a las cartas en las clases. 
Qué ridiculez tan bella aquello. Creo que guardo un buen puñado de ellas. Por cierto, fumo desde hace años, un círculo vicioso, de los más ridículos que he vivido, pero he ligado toda esa gama de grises, blancos, naranjas y verdes a tu persona, como una paleta en manos de algún argentino modernista. También bebo menos, mucho menos, prácticamente nada, algo que en realidad me aflige por una alusión infantil al aguante. Nada, una memez, je. Entre medias he intentado escribir otras novelas que no han resultado. Esta me gusta. He decidido que aparezcas, Trilce, pero con otro nombre. No es Tril, nadie lo entendería. Otro nombre. 
Quizá algún día leas la novela, creo que es mala pero necesito acabarla. Necesitaba escribirte. Estoy buscando actriz para el papel, no puedo imaginarte plenamente o bueno, el enamoramiento sería enfermizo, imagínate.

Bueno, si lees esto, sigue leyendo..
Adeu, un besico.

PD (tiene que haber una): Te adjunto una foto de un museo al que fui cuando estuve por Madrid. Espero que te guste.

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