jueves, 19 de diciembre de 2019

Lluvia con alevosía.



Me cuesta inventar la ficción, porque pienso que la verdad es absoluta, sólo hay diferentes manera de verla. No sé habrá dicho veces la frase, no por ello menos cierta. Es un suplicio, ¿cómo camuflar una realidad que se siente ahora, porque je est une autre, en capas inventadas donde las luces, el contexto, las texturas emocionales, son las que están en juego? Pregunta larga y subordinada a muchas respuestas. 

A veces el viento crea curvas muy violentas en la lluvia. Como un ensañamiento, un tango violento donde la duda, el erotismo propia de la figura y la alevosía desempeñan unos papeles al que no tenían invitación, sólo había música.

Normalmente estas capas se desarrollan y ya, coexiste en el texto escrito, sabiendo la verdad. El juego del escritor reside un poco ahí, hasta dónde. Poco más, el resto es parafernalia que rodea a la verdad absoluta; y es que ponemos letras unas tras otra esperando que bailen, para que alguien entienda esa violencia, esa intención en cada pausa propuesta. 


Fragancias que son puertos en la ciudad.

Una perogrullada que no desentona, que te acoge como un abrazo mañanero, cuando las campanas de la parroquia doblan por algún muerto del pue...